10.11.05

Valentía.

La historia de este niño no hubiera sido extraordinaria, ni siquiera hubiera llegado a la prensa, si no fuera por la dura decisión que tomaron sus padres. A esto le llamo yo valentía, se me ha grabado tan hondamente que he acabado por necesitar hablar, pasada la novedad, acerca de mi gran admiración hacia esta familia.

Para los que paseis de entrar en los links y no sepais de qué hablo, el resumen sería éste:

Los padres de Ahmed el Jatib, un niño palestino de 12 años que murió el pasado jueves por un tiro de un soldado, decidieron donar los órganos de su hijo al hospital israelí de Haifa que le atendió.
Ahmed se entretenía con un fusil de plástico cuando recibió un disparo en la cabeza de un militar israelí. Ingresado en Ramala, a las pocas horas fue trasladado con urgencia al Hospital Rambam de Haifa, mejor equipado. De nada valió. O sí. Murió el sábado. Y sus padres decidieron donar sus órganos, sin importar la condición de árabe o hebreo del receptor.
Es de esperar que seis israelíes le guardarán gratitud de por vida. El portavoz del hospital explicó ayer que los padres donaron los órganos para "acercar los corazones y acercar la paz". Un bebé de seis meses y una mujer de 56 años compartirán el hígado de Ahmed. Su corazón ya late en el pecho de una niña de 12 años.

Me quema la mente la idea que lo que ha debido soportar esta familia. No sólo pierden un hijo en manos del enemigo, un niño que sólo tiene dos años más que mi hijo, sino que donan los órganos a familias israelíes, a ese enemigo que han aprendido a odiar día a día durante años, al invasor, al Otro. Y lo hacen pese a las presiones de su entorno que puedan tener por haber entregado su hijo al Maligno, pese al dolor, rabia e impotencia que debían estar sintiendo en el momento de hablar.
Querían poner fin a la guerra que mató a su hijo, pedir que no vuelva a suceder, y han tomado una decisión CONSCIENTE, ALTRUISTA, VALIENTE Y ARRIESGADA... el único acto realmente Humanista que he visto en la vida.
Ahora Ariel Sharon les llamó por teléfono para disculparse (si le hubieran enterrado sin reciclar, no habría lamentado la muerte de Ahmed) y la sociedad en masa queda perpleja, estupefacta, sin saber cómo digerir este acto.
Realmente no sé si hubiera sido capaz de hacer lo mismo. Aunque mis convicciones me impulsan a la paz, a la donación de órganos, y a considerar a los humanos como iguales, no sé si hubiera sido tan civilizada en su lugar.
Y, aún con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta cada vez que pienso en esta pequeña historia de la Historia, siempre me asalta la pregunta irreverente:
¿Cómo se les ocurre regalar un fusil de plástico a un niño en una zona ocupada y en guerra, y dejarle jugar en la calle entre los soldados de gatillo fácil?

4 comentarios:

malaputa dijo...

Lo vi en las noticias, simplemente: ACOJONANTE.

Pistacho veloz dijo...

Pues sí, es brutal.
Me he ahorrado visitar los links, me estoy convirtiendo en fast-people últimamente.
No comprendo porqué los niños juegan con fusiles de plástico, menos aún cómo el soldado le pudo disparar.
Pero la solución de los padres de donar los órganos me parece de una humanidad que sólo puede apreciarse en esas situaciones tan terribles.
Ojalá la humanidad de las personas no necesitase ser sometida a prueba.

laceci dijo...

Sí, es acojonante.

También me impresiona que España sea el país número uno en donaciones de órganos.

Qué penica.

PS: yo soy de las que no pulso los enlaces, gracias por el resumen!

O.k.,o.k.! dijo...

Pistacho y Ceci: ya sé qué tipo de navagantes pasan por aquí... y de hecho si me emperro en poner links es porque me gustan en otros blogs cuando tengo tiempo y me interesa el tema, pero me repatea cuando no se entiende lo escrito sin visitar el link ;-)

...A no ser que se trate de hacerlo expresamente, claro :-P