12.1.06

El Redil

La tira de Dilbert de hoy me recuerda a cómo visualizaba yo mi futuro cuando decidí probar suerte como administrativa/RRPP (en ese momento) de una empresa de moda. Tenía 32 años y en la vida había trabajado en una oficina, salvo dando clases de inglés a directivos o a secretarias ejecutivas, y me entraban tembleques cada vez que me veía en unos años haciendo lo mismo.
Finalmente decidí dar el paso en el 2000, harta de la precariedad que conlleva una vida medio bohemia, según algunos, y con horarios libres o semi-rígidos, contratos por horas o meses en diversas empresas, suplencias de unos meses en pueblos desperdigados del área metropolitana, clases de inglés en casa de Gente Bien que lo mismo te adora que te deja tirada como un perro en vacaciones, cuando tienen exceso de trabajo o cuando se quedan sin trabajo... También estaba harta de hacer las mil y una combinaciones de canguros - amistades_bienintencionadas - guarderías - El_Padre_De... para seguir impartiendo clases nocturnas en una escuela de adultos que me encantaba, me llenaba, pero salía de trabajar un día a la semana a las 22:30, cerca de Barcelona, y tenía que contar con que mi hijo estuviera bien controlado y no se le hubiera ido la olla a la persona que le tocaba el turno rotativo de Ayuda_A_Mi_Amiga_En_Apuros. Generalmente a quien se le iba la olla era, cómo no, a El_Padre_De..., pero eso ya es otra historia.
Bueno, había logrado batallar cinco años siendo madre sin cambiar de hábitos laborales (bueno, lo de performances y gogó si lo tuve que dejar, como mucho alguna actuación como Artista_Invitada al visitar a algun colega una noche sin niño) y seguir apuntándome a contar votos de concursos pirotécnicos de noche, mientras mi hijo duerme en casa de una amiga, en lugar de ser administrativa y disfrutar plácidamente de la Fiesta mayor. Pero llegó un momento de introspección en el cual me pregunté si realmente valía la pena seguir sin cobrar nóminas decentes, sin posibilidad de paro en un momento dado, sin pagas extras ni vacaciones pagadas, perdiendo dinero cada vez que la gripe o la faringitis ya es excesiva y he de quedar en casa. Visto así, el esclavo no es el oficinista, ¿no?
Quedaba el tema del trabajo rutinario y en un mismo entorno 8 horas al día, 5 días a la semana, 12 meses al año. bueno, 11 ;-) Hacía unos años había recahzado una buena oferta de trabajo en una gran empresa, cuyo gerente era mi alumno particular y me conocía mejor que yo misma (él era un cincuentón sabio, yo una veinteañera con pájaros en la cabeza) y que dijo que yo podría ser muchísimo mejor secretaria que las que estaba probando, cuando se le marchó la secretaria de dirección "de toda la vida" y estaba harto de figurines con bellos trajes y poco cerebro (alguna morana también). Me ofreció ser su secretaria, el sueldo me pareció entonces de lujo total, mi jefe directo sería él, a quien conocía y sabía que era inteligente y con buen sentido del humor, y que confiaba plenamente en mí.
Lo rechacé.
Ni con tres vaqueros laceándome iban a meterme en aquella época en una oficina.
Mira por dónde...
Bueno, la tira de Dilbert de hoy me recordó esa época.
P.D.: También me ha recordado lo mal que me adapté a un trabajillo de un mes como teleoperadora en cubículos, en el '99 ;-)

5 comentarios:

laceci dijo...

Has sido elegida!!!

O.k.,o.k.! dijo...

ok!

monocamy dijo...

Joer, pues sí que has hecho cosas, sí... ¿gogó incluso? te creo... ;)

No te preocupes que todavía te queda mucha caña que meter y la diferencia es que ahora estás más preparada y con experiencia. ¡Estate alerta!

:D

Galufante dijo...

Bienvenida al sistema.

Agur.

poliwhirl dijo...

Para algunas personas nunca se cierra ninguna puerta. ;)