20.9.10

Musical Chairs, o la vida es una tómbola

Un juego que me gustaba mucho de pequeña era Musical Chairs -no sé cómo lo llaman en España, pero me temo que será algo así como "Eso De Las Sillas".

Musical Chairs On Ice, de Eric Magnuson
Original aquí
Cada vez que se aproximan cambios o marrones y no se sabe quién va a salir peor parado, me imagino la situación con un fondo de música horterona y una silla de menos. Y todos corriendo, mirándonos de reojo y preparados para repartir codazos de un momento a otro.

Imagen: Experimenta Wiki
Pero no es ése el caso ahora. Quien se está jugando quedarse sin silla es X, una alumna mía, muy maja pero demasiado propensa a anular las clases con una hora o menos de antelación.

La gota que colmó el vaso que ya estaba a punto de desbordar, y se mantenía únicamente por la tensión superficial (=que me compré un libro algo caro únicamente para sus clases, joder!), fue la de esta semana.

Tenía planeado para este fin de semana pasado un picnic nocturno con unas amigas, pero X me pidió cambiar la clase del miércoles al viernes y, como voy muy mal de dinero con los corticoles y demás mandangas, tocó aceptar y avisar que no iría a la cena. De paso, acepté dar una clase el sábado por la mañana, de las que ya están pagadas por adelantado y que tienen prioridad.

Tras quedar mal con Poli y Triple Ele, y descubrir que cenaron bajo techo pero muy rico, X me anuló la clase sin previo aviso: se me ocurrió mandarle un SMS a la chica cuando ya estaba yo en el bus, camino a su casa, y ¡se le había olvidado decirme que no podría hacer la clase! Me cogió un cabreo que tuve que ahogar con Magda y Suquet, y decidí que iba siendo hora de buscar nuevos alumnos.

Porque sí, son cosas que pasan, a veces me lo tomo con resignación, con alivio si estoy muy cansada, o incluso me aventuro a hacer overbooking intuyendo que me anularía, pero esta vez me dejó tocada.

Y, luego, el sábado me anularon la clase de la mañana, aunque esta vez no me enfadé porque no es una reincidente. Pero puta casualidad, ¿no? Podría haber estado cenando fuera de Barcelona, con mi amiga, y al final ni cena ni dinero.

Total, que este fin de semana, entre visitas a los talleres de los artistas de La Escocesa y Hangar el sábado por la tarde, bailoteos y cervezas supereconómicas en Hangar, y la SK8 School del domingo por la mañana, tomé la decisión firme de buscar nuevos alumnos y decirle a X que no puedo seguir dándole clase así. Ya tuvimos una conversación sobre el tema, pero la cosa va a peor y no puedo reservarle un horario que me estaba pidiendo otra gente pero no se lo pude dar. Ni quiero contar con un trabajo y dinero que luego no es cierto.


Marketing, marketing, marketing!
Y, al más puro estilo Musical Chairs, en dos días he tenido dos contactos de posibles alumnos nuevos para tantear la posibilidad de empezar las clases en octubre, y veremos a quién le encaja el horario que me va a quedar libre :D

No me creo nada hasta que lo vea, pero este tipo de coincidencias mola.

Dentro, música!


Musical Chairs, anuncio de Nike