21.9.07

Se hace mayor...

Normalmente monto una chachifiesta para Hugo y sus amigos la primera o segunda semana de cole, para celebrar su cumple que cae fuera de calendario escolar. Suelen ser en un parque, con picnic, chuches, bebidas varias no alcohólicas pero para que mezclen y guarreen, tarta y algún juego inventado, dentro de un tema principal para cada ocasión.

Con los años he ido cambiando de temáticas, siempre con un presupuesto de poca pasta y mucha imaginación para que se lo pasaran bien, con lo que nunca saben qué tocará esta vez: desde cazar tesoros siguiendo pistas por el jardín de mis padres hasta recolectar el mayor número de soldaditos de plástico escondidos por los matorrales de una zona del parque, o pistolas de agua para todos y ristra de globos con puntuaciones diversas.

Cuando cumplió 4 años, por ejemplo, hicimos una Fiesta India: disfrazamos a todos los niños y les dejamos a ellos pintarnos las caras (y alguna calva) a niños y padres, hice un fantabuloso tipi con el tendedero y un pareo y encontré una caja larga de alguna nevera maxi king size que customicé por dentro y por fuera para crear un Túnel Misterioso.

Este año planeamos una Fiesta en la playa, con premios enterrados en una zona señalizada, pero al final, viendo que el clima está inestable, les propuse ir en grupo al Burguer King a liarla tomarse unos Menús Junior a la salud de Hugo.




Una vez decidido a qué BK irían, a quién invitar, y a qué hora creía que iría más gente, creía que este año me saldría algo más caro pero sin duda más sencillo ...hasta que Hugo me pidió a las 11 de la noche del miércoles que le diera unas invitaciones, como cada año, para repartir al día siguiente y así comunicarlo mejor a las madres. Horror!

Fuimos a un ciber y, en un rapto de inspiración y el apoyo de la web 2.0, hicimos unas invitaciones con pinta de pase de prensa, con el nombre de cada niño y la hora y punto de encuentro. "JO, cómo molan!" -sí, guapo, pero aquí sólo imprimen en b/n y a estas horas las opciones son ultracarísimas y paso de pagarlas: las repartimos impresas en b/n y forradas con plástico.

Pero, por muy bien que quedaran, en color molaban más. Así que aproveché para hacer una prueba de color de la nueva impresora en el curro imprimiéndolas en un plis-plas, y ya tenía sistema cómodo de control de a quién se le había pagado ya el menú y a quién no: cada invitación iría cogida con un clip de un billete de 5€, más algo de pasta extra que le di a Hugo para pillar esas deliciosas Chicken Fries (no importa, no me digáis nada, NOS GUSTAN!) que parece ser que todos sus colegas también aman.

Y así vi marcharse a mi hijo, contento y emocionado por ser la primera vez que van sólos en manada a un fast food (rito iniciático de todo buen adolescente de pro :P) con 75 euracos en el bolsillo y tratando de disimular los nervios por llevar tanta pasta.

Ayyy, que ya está hecho un hombrecicoooo :P

::ACTUALIZACIÓN:: Mientras escribía esto, me acaba de llamar Hugo para decirme "Mamá, ya hemos salido del BK y estamos en la FNAC" -De tal palo, tal astilla: extendiendo a sus amigos la ruta de las kdds XDDD

2 comentarios:

Hidalgo dijo...

jajajaja, cuantas pasiones ha desatado la fnac... ¡¡Bendita sea!!

Jean Bedel dijo...

Burguer y FNAC, todo un clásico de la ruta adolescente. Se hace mayor sí :-)