8.12.06

Sofá, manta y libro

Puente en casa de mis padres. Aprovecho para coger el libro que me regaló J tras leerlo de una tirada una noche febril sin alcohol ni tranquilizantes. Una breve historia de tractores en ucrano.
Leo las broncas familiares entre hermanas que no se hablan, entre éstas y el padre octagenario que se va a casar con una paisana de grandes tetas y que no llega a los cuarenta años, y evito a mi propia hermana* para no entrar en discusiones.
Leo las razones del padre para casarse y oigo mentalmente a J imitar el acento ucrano hablando inglés, defender la postura del viejo o explicarnos la receta de las fantabulosas "manzanas a la Toshiba".
Mientras tanto, mis propios padres me apabullan opinando sobre mí y sobre mi hijo hasta lograr la típica involución que me hace actuar como una adolescente huraña que se esconde de la familia y mantiene breves conversaciones evasivas cuando sus amigos le llaman al móvil (prefiero mosquear a mis amigos a que mis padres, hermana, cuñado y abuela se enteren de cosas de mi vida privada). Hasta me confabulo con Hugo para escabullirnos por turnos del bullicio general y las tediosas explicaciones, cubriendo cada uno las espaldas del otro :D
Alguno de vosotros me entenderá, ¿verdad Mary-Anne? ;-)

*Mientras escribo esto, oigo a mi hermana criticar todo lo que haga mi hijo, disculpar todas las rabietas del suyo, erigirse en salvadora de la familia (cómo me recuerda a Vera, la hermana de la narradora!) y hablar como una marujona, mientras mantiene su pose de rebelde y auténtica.

Nota: Y eso que, en principio, somos una familia muy unida. Unidísima. El domingo toca la típica megacomida en el restaurante de siempre, para celebrar el cumpleaños de mi abuela española. Ella no hace acto de presencia desde hace años, pero nos juntamos siempre entre veinte y treinta personas, se critica a quien no viene, se comenta a priori o a posteriori que los hijos de tal tío son muy raros porque nunca vienen a la comida, a ver a la familia (yo me juego los canguros de navidad si no voy ;-) y se acaba yendo a tomar un cubata post-comilona al otro bar de siempre, a pie de playa (a no ser que haga mucho viento y vayamos al bar-comodín)

CATEGORIA: HUGOYYO - TOMACULTURA

4 comentarios:

laceci dijo...

Vamos, pensaba que el título era de coña... pero digamos que no es el estilo literario que pudiera atraerme..

pffffffffffff

Anónimo dijo...

Ayyy... y deja tú los puentes. ¡Las fiestas de navidad, que me veo cenando en nochebuena con la familia!

Tengo que inventarme algo.. no sé... que me duele la cabeza o así.

:S

Poliwhirl dijo...

Estuve a punto de comprar ese libro cuando estuve en Inglaterra en octubre, pero al final me decanté por uno de chistes, por aquello de que ahora más que nunca necesito reírme un poco. No lo he abierto todavía.

Y en cuanto a las familias, qué te podría contar yo, si soy persona non-grata en casa de mis suegros, mi cuñada y mi madre. Y eso que no saben la mitad de la historia. :D

Pero mis hermanos y mis amigos me quieren. Besos para todos ellos.

PD. Por lo menos tus padres parecen quererse. Los míos no se tragaban pero guardaban las apariencias de familia feliz. Pensé que eran cosas su época y chorradas de supuestas creencias religiosas, hasta que este año me ha tocado ver una situación similar entre gente de mi edad. Flipante. Se supone que la sociedad ha avanzado y que se han desterrado ciertas actitudes hipócritas, pero no hay que escarbar mucho para ver que en muchos casos todo sigue igual. Parece que la gente sigue prefiriendo una gran mentira bien maquillada que una felicidad genuina pero mal vista.

Encima los muy desgraciados se permiten el lujo de moralizar como hienas y obispos sobre los demás.

Filosófica que estoy hoy, y eso que no he empezado el aperitivo todavía. Voy a remediarlo YA.

Okok dijo...

Te dejaré el libro en navidades, cuando te pases por aquí. Me he reído mucho, estoy a punto de acabar y me estoy forzando a esperar hasta esta noche ;-)