20.9.04

Hugo III

Mi hermana está embarazada.
Como todo en su vida, está pasando un embarazo excesivo, histriónico. A los dos meses ya dejó de hacer la compra, porque se cansaba.
Pero la historia que me vino a la mente ahora es otra. A las cuatro horas de saber que estaba embarazada, tras enviar sms a todo el mundo con una mano, predictor en la otra, tuvo pérdidas y tuvo que salir volando a Urgencias, y pasar una semana de reposo total.
A todo esto, nadie explicó a Hugo, tras la histeria celebración inicial en casa de mis padres, y tras decirle que tendría un primo en Marzo (repito: esto, con el Predictor aún goteando en la mano), por qué de pronto todos estaban tan tensos y serios. No querían preocupar al niño, que total no se entera. Esa es la filosofía de mis padres hoy en día. Por suerte, en los 70 no eran así.
Así que le expliqué yo por teléfono que mi hermana estaba mal, y que tenía que descansar mucho y tener cuidado durante una semana, para ver si va a poder tener su hijo o no. Que nadie se lo había dicho porque pensaban que era pequeño para entenderlo, pero que yo creía que sabiendo el problema, podría comprender el cambio de humor en la casa. Y le pedí que tuviera paciencia y tratara de molestar lo menos posible a su tía, ya histérica nerviosa de por sí.
Así que mi querido hijo le preguntó a mi amada hermana, nada más colgar el teléfono:


"¿Cómo llamarás a tu bebé, si no se muere?"


Mi hermana me llamó en seguida, a decirme lo que había pasado y preguntar si había sido idea mía.



Al final, resultó que sí sigue adelante con el embarazo. Pero una vez más, se olvidaron de avisar a Hugo de que ya parecía que todo iba bien. Así que de nuevo me tocó ponerle al día:

YO: ¿Sabes qué? Ya han ido al médico y me han dicho que todo está bien.
HUGO: ¿Qué quieres decir? ¿Qué está bien?
YO: Que de momento, el bebé está bien.
HUGO: De Momeeentooo, ¿eh?, de momeeeeennnto...

Se le ha quedado la coletilla ya, 'de momeeentooo...', con expresión sarcástica.

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